Vivir en una casa rodante en el desierto de Arizona.


Optar por vivir en una casa rodante en el desierto de Arizona es una decisión consciente sobre lo que representa vivir nuestro propio tiempo en libertad.

¿Puede un hogar tener cuatro ruedas?, ¿puede una casa ser rodante?, seguro que sí. Cada quien elige el modo y el estilo que lo haga más feliz. Nosotros optamos  por una casa libre de remontar vuelo. Nosotros elegimos estar abiertos a descubrir cada día.

A  Confucio se le atribuye la frase: “Vivo en una casa muy pequeña pero sus ventanas se abren hacia un mundo muy grande” ¿existe mayor razón para salir a descubrirlo?, ¿tenemos otro día que no sea hoy para vivir?

Lo más interesante de elegir una casa rodante como hogar radica, justamente, en la posibilidad de decidir. Para nosotros es una opción elegida. Es una opción para nuestras vidas ansiosas de descubrir, por nosotros mismo, lo que pasa “allá afuera”.  

Nuestra elección incluye también la opción de vivir en armonía con la naturaleza en el desierto de Arizona, aprovechando las posibilidades que el lugar nos brinda. En la inmensidad que nos propone Arizona, con sus imponentes paisajes contrastantes, bañados por sentidos colores, nuestra casa rodante es nuestro refugio.  Es nuestro hogar en este mundo maravilloso.

Conscientes de la importancia de hacer nuestro aporte, nos sumamos a la cultura “off the grid” que plantea, entre otras cosas, nuestro derecho a generar nuestros propios recursos como por ejemplo la energía. Esta la logramos con el Solar Móvil  que nos abre muchas alternativas en un ambiente en el que las posibilidades para vivirlo en sana armonía son increíbles.

En esa búsqueda por intentar y aprender pensamos que si  lo único que hacemos es trabajar y correr para tapar cuentas y pagar deudas que nos van haciendo pensar que aquello que nos es propio puede dejar de serlo en cualquier momento ¿estamos realmente viviendo la vida que tanto deseamos?, ¿vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?, ¿cuánto dura lo efímero?

Si el techo que nos ampara puede ser a su vez nuestro sepulcro ¿podemos decir que somos dueños de nuestros hogares y nuestras vidas?, ¿hemos vivido si nunca vimos un amanecer, si no oímos un ave cantar o si jamás dijimos “gracias”?

Desgraciadamente la realidad nos da pruebas fehacientes de cómo, por diferentes motivos, las personas resultan números ajustables por el sistema del que formamos parte y que, en cualquier momento, puede ponernos en rojo con el único objetivo de salvarse a sí mismo.

Conscientes de nuestro valor y consecuentes con el sentido de nuestra propia vida, optamos por la belleza y posibilidades de esta montaña en Arizona como nuestro lugar en el mundo para construir el rancho en el que viviremos, no como números consumistas y consumibles del sistema, sino como  personas forjadoras de su destino. Con nuestra casa rodante vamos a hacer realidad aquello de que “el ayer es historia, el mañana un misterio y el día de hoy un regalo, por eso se llama presente”.

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Extraterrestre Ermitaño 

VIVIENDA casa rodante